Management – Libros (1) “El japonés que estrelló el tren para ganar tiempo”

  • Título: “El japonés que estrelló el tren para ganar tiempo”
  • Autor: Gabriel Ginebra
  • 224 págs. Tapa blanda
  • Editorial: CONECTA – Barcelona. 2012

Durante mis años realizando labores profesionales como consultor he podido percibir una buena parte de las situaciones que, con frescura y narrativa ágil, va ejemplificando el autor de este texto. Gabriel Ginebra desmenuza, con sutil ironía y a través de una secuencia clara, las razones por las que nos volvemos incompetentes y sugiere, en consecuencia, algunas posibilidades para gestionarlas.

Tanto las referencias clásicas (Aristóteles, Baltasar Gracián, Tolstói, Cicerón) como las no tan clásicas (Murphy y sus leyes, Scott Adams y su Dilbert o el principio de Peter) son compinches en una provocadora y certera disección de la incompetencia. Para ello recoge un buen compendio de casos reales en los que la falta de sentido común, el exceso de control o la sobrecarga burocrática han tenido resultados nefastos. El incidente que da título al libro, la catástrofe de Chernóbil o el naufragio del crucero Costa Concordia, sirven para dinamitar ciertos paradigmas y, desde el origen, proponer algunos nuevos y más potenciadores, que sirvan para ilustrar y sustentar la tesis y los enfoques del autor.

Y es que es un secreto a voces que vivimos rodeados de incompetentes, entre los cuales podemos vernos incluidos. Lo realmente llamativo es que esto sucede en los entornos empresariales más competentes. Dicho de otro modo, se llega a la competencia a través de una hipertrofiada competencia, que viene a ser una supercompetencia pasada de revoluciones.

En la primer parte del libro, el autor realiza una radiografía de la actual filosofía de gestión, todopoderosa y maximalista, que desata la catástrofe. Las cosas, generalmente, son sencillas pero muchas veces las complicamos innecesariamente.

En la segunda parte de la obra se cuestionan y reformulan principios nucleares y elementos dominantes del management como son el organigrama, la estrategia, la planificación o los sistemas.

Desde estas premisas, el libro se dirige a un amplio espectro de lectores y su mensaje busca, reconocida y premeditadamente, catalizar una reacción. Salir de la incompetencia inconsciente y confrontar la propia incompetencia es el punto de partida necesario de todo proceso de aprendizaje y desarrollo.

Defiende Gabriel Ginebra la siguiente premisa: “Lo más triste del mundo no es proponerse algo y no alcanzarlo, sino completarlo religiosamente y descubrir que nuestros esfuerzos no han servido para nada”. Lamentablemente, en el entorno organizativo y empresarial en el que nos movemos, esto se da con demasiada frecuencia.

El libro rompe moldes y es provocador desde un realismo contundente. Algunas de sus aproximaciones son arriesgadas y hay hipótesis de partida con las que no coincido totalmente, concretamente con ciertas referidas al cambio (expuestas en el capítulo tercero). No obstante, la reflexión propuesta es siempre rica, bien argumentada y conforma un excelente caldo de cultivo del que podría surgir un enriquecedor debate en el que sólo llego a percibir crecimiento y apertura conjunta de miras.

Pensar en la incompetencia es aproximarse a la verdad. De modo que, aunque podemos hacer muchas cosas, no podemos hacerlas todas a la vez, y encima bien. Y si nos empeñamos en seguir funcionando a “piñón fijo”, sólo resta decir, como reza la dedicatoria del autor al inicio del volumen: “Que Dios nos ampare”.